07 marzo, 2011

REC y REC2 o Cómo reconciliarme con el cine español (un poco)

Hace tiempo, cuando cometí el error de arrastrar a mis amigos a ver Alatriste, me juré a mí misma que jamás de los jamases volvería a dar un mísero euro a la lamentable industria cinematográfica de este país. Y no lo he hecho. Y me da igual las mierdas que digan actores, directores o productores, así como Menestras varias, el cine español apesta.

Con contadas excepciones. Y aunque repito, no he vuelto a pagar por cine español ni lo haré, hace unas semanas disfruté con dos películas patrias, REC y REC2. Curioso que seamos capaces de hacer algo que no tenga que ver con la Guerra Civil y en la que no salgan tetas sin sentido... muy curioso, y refrescante. Tú ves la peli, y oye, que no la identificas como española... estás esperando el integral de la actriz principal, y que hablen del frente de Burgos a cada segundo. Y cuando acaba te das cuenta que no, oye, que es algo nuevo, fresco, sin complejos, sin la mierda que arrastra la industria de este país por culpa de que siempre son los mismos cuatro mamarrachos los que se llevan la pasta para hacer las cintas...

Lo mejor de la primera parte, la sobrina de Concha Velasco. Hace de petarda como ella sola. REC2 a mí me gustó bastante, aunque hay que reconocer que pierde mucho sin ese rollito Callejeros, y que el hecho de que te cuenten de qué va la vaina... pues a mí me le quita un poco la gracia. Me gustaba ese ambiente que generaba la primera, de explicar a medias y dejar que el espectador termine en su mente lo que ha pasado.

Y bueno, la niña Medeiros, simplemente se sale. No voy a poner imágenes ni contar quién es ni qué pinta en la peli, por si no lo habéis visto, pero ojo, de lo mejorcito que hemos visto en este país en cuestiones de maquillaje y cuatro FX de mierda con unos resultados cojonudos.

Volvemos a lo de siempre, ¿es una peli que te cambiará la vida? Pues no. Pero es una peli de entretenimiento cojonuda, que demuestra que en este país sí que hay calidad en los realizadores, sí que hay buenas ideas y buenas formas de llevarlas a cabo, y que el problema es que los cuatro gerifaltes no sueltan la pasta donde la tienen que soltar.

Merece ver las dos partes, y merece ver el trailer de la segunda, fantástico y cachondísimo. A ver si salen más productos así y nos dejamos de mierdas, de chanchullos y de complejos, y empezamos a hacer el cine de calidad que en contadas ocasiones hemos podido demostrar que sabemos hacer.

04 marzo, 2011

De brujas, demonios y otros seres

Parece que cada jueves, Collar tiene para mí una nueva sorpresa, un cambio de rumbo. Si la semana pasada consiguió devolverme el interés por una carrera que yo tenía como muerta desde hacía meses, esta semana se ha superado, haciéndome desear estar ya en septiembre :).

Me explico. Hace dos años yo empecé con él un trabajo académicamente dirigido sobre sillerías de coro en Castilla en el S. XVI. Un tema que, de entrada, me parecía bastante anodino, pero que se me presentó fascinante en cuanto empecé a conocerlo. La iconografía de las sillerías, la libertad del escultor en misericordias y apoyamanos, la calidez de la madera... me hicieron volver la mirada hacia una parcela del arte que rara vez miramos como artística. Que rara vez consigue atraer nuestra atención. Y pude, además, disfrutar de la increíble experiencia que supone tener la catedral de León para mí sola (y mi legítimo), prácticamente apagada, sin turistas, y escuchar tus pasos resonar en las enormes bóvedas, mientras sales tras pasar unas de las horas más intensas de tu vida. Os juro que tiene algo de mágico, algo de místico... no sé cómo desribirlo, porque una es atea hasta la médula. Pero si fuera creyente, os aseguro que ahí, en ese instante, a solas con la piedra y la madera, escuchando tan sólo tu propio interior y el crujir del edificio vivo... se siente la presencia de algo.

Pues bien, tras fotografiar tres coros de los muchos que tenía que tratar en mi estudio, me di cuenta que si quería sacar el curso adelante, no iba a poder seguir con el trabajo, así que no me quedó más remedio que abandonarlo, con todo el dolor de mi corazón. Un año en blanco después por la operación, me encontraba con la necesidad casi física y sobre todo, económica, de terminar la carrera aprovechando el año de paro que se me presentaba delante. Y claro, la idea del trabajo no tenía sentido.

Pero tras un primer semestre demasiado intenso, y un segundo con las peores asignaturas de toda la carrera y, sobre todo, los peores profesores que uno se pueda echar a la cara, decidí que qué coño, quería que esto tuviera sentido. Para eso, ver entrada anterior, que ya lo expliqué.

Pues bien, cuando vuelvo a estar ilusionada con mis coros, me viene ayer mi Collar del alma y me suelta que tiene una proposición muy indecente que hacerme. Tras la clase, le pregunto, y me dice que viendo una web sobre el tema, pensó que a mí me gustaría mucho, y que desde entonces, lleva dándole vueltas (para que veáis lo solete que es, que hasta en su casa se preocupa por sus alumnos *_*). Que tendría que abandonar los coros, pero a cambio, hacer el trabajo sobre la representación de la brujería y el satanismo en la pintura europea desde El Bosco hasta Goya, sin incluirlos, claro (ellos dos solos ya dan para dos trabajos...). Y yo... yo... qué puedo decir. Pues que este hombre me tiene ganada, básicamente.

Así que adiós a mis coros, y bienvenidos, brujitas y demonios :). Ahora, la verdad es que el resto de asignaturas de este año me dan pereza, pero con la idea de aprobarlo todo para estar libre el año que viene para dedicarlo en cuerpo y alma a mis brujas... todo se lleva mejor :).

A ver qué me prepara este hombre para el jueves que viene, que vivo sin vivir en mí, y muero porque no muero (sí, Santa Teresa me tiene ganada... qué poesía la de esta mujer... qué intensidad, qué maravilla... algún día hablaré de ella y de Bukowski, que los estoy leyendo en paralelo, jejejeje).

25 febrero, 2011

Desencanto

Eso es lo que llevo sintiendo desde septiembre. Desencanto. Sin más, sin adornos, sin falsas palabras de aliento. Desencanto. Ni siquiera odio, o desprecio, sólo... eso.

Pensé que todo era cuestión de aguantar, pero no... la presión de dedicarle todo tu tiempo a algo en lo que no crees, de abandonar tu vida por completo en aras de un proyecto que ha dejado de ser bueno hace tiempo hace que no duermas por la noche. Lo sé bien. Sufro insomnio.

Así que lo he decidido. No me licenciaré este año, ni en junio ni en septiembre. Necesito terminar esto con el mismo espíritu con el que lo comencé, necesito no estar desencantada con el arte, necesito poder decir muy alto que soy historiadora del arte, y que me siento orgullosa. Y ahora mismo tengo la sensación de que todo vale una mierda, siempre y cuando la presentes en un bonito powerpoint de colores vistosos.

Y como siempre, he recurrido a mi tabla de salvación, a mi profesor favorito. Y voy a terminar la carrera este año, sí. A falta de dos asignaturas optativas. Porque el año que viene voy a dedicarme todo el curso a hacer un trabajo sobre sillerías de Coro. A disfrutar de las charlas con este profesor, de sus agobios para meterme prisa, de sus bibliografías eternas. Porque quiero que lo último que haga en la carrera merezca la pena y me deje con ganas de más, no con esta sensación de querer acabar ya a toda costa la tortura y que no vuelva a tener nada más que ver con ello en mi vida.

Un año más... ¿Qué es un año más cuando ya pasas de los treinta, estás en el paro y tu futuro es negro como boca de lobo? Total, da igual acabar a los 30 que a los 31... ¿no?

Eso trato de decirme desde ayer a cada segundo, que merecerá la pena. Y eso espero. Que la merezca.

09 febrero, 2011

302 - RED

No me había dado cuenta, pero la última entrada (sin contar ésta) era la número 301... Y yo que no pensaba que hubiera escrito algo... Bonito momento para celebrarlo ahora que vuelvo a escribir, al menos de momento.

Pero no quiero hablar de un número, una cifra a la que no he dado mucha importancia. Hoy quiero hablar de la peli que vi ayer. Fui al cine por primera vez en meses, saliendo de mi enclaustramiento tan sólo para volver a entrar en él casi a la carrera. Y la peli elegida fue RED.

A priori no parecía la mejor opción para disfrutar del cine después de tanto tiempo, y casi como la última vez en un montón de meses, sobre todo teniendo la de Clint ahí disponible. Pero no sé por qué, me apetecía verla. Así que fuimos al Kinepolis, me compré por fin los dichosos nachos con queso que llevo toda la vida queriendo (y que me sentaron fatal, y nunca jamás volveré a comprar), y nos dispusimos a ver qué tenían que contarnos.

La peli es puro entretenimiento. Es una gamberrada y lo saben. La idea es vender lo super molones que son los viejunos, que se las saben absolutamente todas. Y qué coño, la peli les ha salido redonda. No hay que esperar un peliculón, un dramón intenso y que vaya a cambiar nuestras vidas... No, es cine de entretenimiento, acción y comedia, muchas sobradas pero bien contadas, y una historia de intriga cuyos giros son los justitos para darle algo de emoción sin que nadie se pierda. Simple, sencillo, llano y divertido. No pido más. Lo siento, pero ya no pido más.

La única pega se la pondría a la manía del director de utilizar el giro de cámara... descubrió el traveling de 360 grados y abusó de él, provocando un mareo considerable. Sobre todo si te vas a verla en una pantalla tan terriblemente gigante como la del Kinepolis y en las primeras filas. La imagen hasta pierde nitidez, y eso que era en digital... Pero quitando esas cosillas técnicas, el resto, una maravilla.

Y todo es gracias a los actores. Esta peli con otra gente con menos carisma, pasaría sin pena ni gloria. Bruce Willis como prota hace un papel genial, pero Malkovich nos consigue hacer olvidar el Vellutto, no digo más. Cachondísimo. Y por fin, lo que más me gustó. Un jodido personaje femenino que mola. Ni una puta, ni una lerda, ni una feminazi. Una tía elegante y sexy (a pesar de los casi 70 que tiene), que lo mismo te liga con un espía, que te cuenta el amor de su vida, o descarga una metraca sin despeinarse. Yo de mayor quiero ser como ella. Ni cursi, ni bestia, ni zorrón, ni tonta... un poco de todo, y un mucho de nada. Perfecto el personaje :).

Y poco más, la verdad... que me gustó, vaya. No tengo mucho más que decir. No me va a cambiar la vida, ni me va a hacer meditar sobre lo humano y lo divino durante meses. Pero pasé dos horas sin mirar el reloj, riendo y sonriendo sin complejos, y disfrutando. Y es más de lo que puedo decir del 80% de las películas que he visto últimamente... Y del 90% de las del cine :P.

08 febrero, 2011

Creo que voy a morir

Hoy quería hablar de muchas cosas. Quería hablar de la maravillosa sensación de conducir un coche cojonudo (¿Te gusta conducir? Parece que sí). Quería hablar de lo gilipollas que son los conductores de los Seat León. Quería hablar de lo malísimo que me parece el libro de La Catedral del Mar y sólo he leído dos capítulos. Quería hablar de lo mucho que me gusta la poesía de Santa Teresa de Jesús, por contra, o lo bien que me lo estoy pasando descubriendo a Sherlock Holmes...

Pero lamentablemente, no puedo. ¿Y por qué no puedo? Porque en mi mente sólo está la puta carrera. 17 asignaturas en un año y un seminario práctico. Sí, estoy loca, pero es lo que hay si quiero licenciarme de una vez aprovechando el "tiempo libre" que supone estar en la mayor empresa del mundo.
Desde septiembre, mi mente sólo piensa en arte. Es horrible. No en arte que me guste, no en Arte, sino en trabajos, en apuntes, en buscar imágenes, en "no llego, joder, no llego". Y eso me estresa. No lo disfruto, no lo aprovecho. Tan sólo un par de asignaturas me han llenado realmente. El resto... estaban ahí, había que aprobarlas. Y en eso estoy. De 7 exámenes, 3 aprobados por ahora. No está nada mal, no me quejo. Pero este último año me reitera en una idea clara, la Universidad no sirve para nada. Me explico. Estoy perdiendo un tiempo precioso en estudiar mierdas con profesores de mierda. Y me estresa.

Ayer fue el summum de esa sensación de frustración. Asignaturas de la mañana. Todos los profesores muy new age, muy interactivos, muy de "lo importante es vuestra participación". No, cojones. Lo importante es tu puta formación. Tú eres el profesor. Si quiero aprender a base de trabajos, no pago una matrícula en una jodida facultad. Me pillo un carnet de biblioteca y me pongo las botas, y con cosas que realmente me gustan. Pues así todos, que si mucho trabajo, que si mucha lectura, que si mucho esfuerzo por nuestra parte... Y yo hasta los cojones, y a punto de mandarlos a todos a tomar por donde amargan los pepinos.

Afortunadamente, el turno de tarde me reconcilió con la vida. Urrutia y Collar... cómo los he echado de menos, joder. Por fin un poco de cordura, un poco de sensatez. Clases magistrales, y trabajo personal, sí, pero el justo, como toda la vida. La labor del estudiante es estudiar, joder. Incluso para los que estamos perdiendo el culo para que no nos pille Bolonia. Que es una mierda.

Pues eso, estoy jodida. Tengo demasiadas asignaturas "interactivas" super chachis y súper molonas. Y de aquí a dos días, me veo trayéndome a clase las tijeras de punta redondeada y la barra de pegamento Imedio... Total, ya nos pasan lista como si estuviéramos en párvulos... Tengo 30 años y me siento un bebé. Vengo a clase a que me enseñen a cortar por la línea de puntos. Y a hacer powerpoints, fundamentales, importantísimos!!! La herramienta esencial del historiador son... ¡¡los power points!! Estoy de los putos power points hasta los cojones, y mejor no sigo porque me caliento.

Por cierto, una de mis profesoras estoy segurísima que es más joven que yo. Muy interactiva, claro. Muy power point... hija de puta, debería recordar mejor que ninguno lo que es estar aquí sentado...

Así que nada, durante los próximos cuatro meses, de lunes a jueves y de 9.00 a 20.30, tendré que sufrir a esta panda de mediocres cantamañanas, leer mil lecturas absurdas, hacer ochenta mil recensiones aún más absurdas, y preparar trabajos que no me sirven de nada. Pero oye, todo es un método nuevo, fascinante, maravilloso... una puta mierda.

Urrutia, Collar... ¡yo os invoco! ¡Sálvadme!

16 septiembre, 2010

¿Pero esto es arte o no es arte?

Se ha desatado la polémica, una vez más. Hoy toca en Cáceres. Hay una instalación, "Zorba" en la que cientos de grillos son pegados por el lomo a la pared. Y ha vuelto a surgir la duda, ¿esto es arte o es vandalismo?

Pues a ver, ni es arte, ni es vandalismo. Por un lado, la instalación tiene de artística y reivindicativa lo que yo de monja, y si no fuera por el tema de los grillos, ni dios habría conocido su existencia. Es un ejemplo más de artista mediocre, si es que se le puede llamar artista, que necesita crear polémica para que se hable de su obra. Una obra de mierda, todo sea dicho. Es decir, no es arte, es basura y su creador es un capullo.

Ahora bien, que el Seprona se presente en la instalación y amenace con multas de hasta 15.000 euros por subvencionar la obra... me parece excesivo. Joder, que son grillos. Esto es como la SGAE, ya no voy a matar una mosca por miedo a los protectores de animales... Los grillos han sido toda la vida comida de otros bichos, los compramos a docenas para que las ranas que tenemos se alimenten y otros bichos, y nunca se ha quejado nadie. Joder, hay que pillar un poquito de perspectiva de una puñetera vez.

Yo soy la primera que opina que antes de apalear a un perro prefiero matar a un hombre, pero todo tiene un límite. Y pensar que los insectos son "animales dignos de protección"... venga, hombre. A este paso lo dicho, nos van a quitar los insecticidas de las tiendas, porque las cucarachas son bichos de dios que merecen ser protegidos...

Como si no hubiera problemas reales de los que preocuparse, joder... Unos putos grillos Y_Y.

Y al que me compare esto con el inhumano de Havakuk lo mato.

25 agosto, 2010

Flipándolo con Sexo en NY 2

Asqueada, totalmente asqueada... así me he quedado cuando he visto esta peli.

Yo seguía la serie, me encantaba. Las protas son unas petardas, no soporto a dos de ellas, y a las otras dos... las tolero más o menos. La mitad de los trajes me parecen preciosos, pero completamente fuera de lugar. Y la elegancia es saber estar en cada lugar, en cada momento, perfecta. En fin, que no es mi serie favorita, pero me gustaba.

Pero es que esta segunda entrega en forma de film me ha hecho vomitar. Es yanki, totalmente yanki, asquerosamente yanki. Cuatro zorras americanas pasean sus culos utra usados por países con una cultura y tradición que jamás entenderán, y se dedican a menospreciarlos y pisotearlos. Y lo peor... las mujeres árabes no tienen otra cosa de la que preocuparse que en vestir con la última colección de Louis Putton...perdón, Vuitton debajo del burka... Vamos, por favor...

Asquerosa, lamentable y que me hace sentirme avergonzada de ser mujer y de tener un mínimo de interés por la moda y los zapatos. Afortunadamente, una cosa me salva, no soy yanki. Cada día los desprecio más, cada día me dan más asco, pero es que en serio... la película de marras se las trae.

Y además, como película es un truño, excesiva, extravagante, sin sentido... trayendo personajes del pasado sin sentido, buscando confrontaciones morales donde no las hay... Vale que no es una película que esperes que tenga mucha miga política, o social, o nada... pero joder, que uno de los momentos estelares sea adivinar cómo una mujer árabe puede comer patatas fritas con el velo puesto... manda cojones.

Producto asqueroso por el cual me alegro de no haber pagado un mísero euro. No quiero fomentar que esta panda de descerebrados, maleducados, asquerosos siga haciendo cine y enriqueciéndose a mi cosa... Lo dicho, asqueada, totalmente asqueada... Y el final es de traca. Conclusión: América es la tierra de la libertad porque puedes follar en la calle... que por lo visto es lo único que importa. Que te la claven bien y se te vaya de la cabeza que estás menopáusica... que por lo visto, las putas americanas sólo lo consiguen a base de jarabe de palo...

Joder, en momentos así te hacen sentir orgulloso de ser español, y ya manda cojones... Sólo porque así no eres yanki de mierda.

Voy a ver si me quito el mal sabor de boca con cualquier otra cosa que no provenga del país de la estupidez, la incultura y, por supuesto, la libertad...

06 agosto, 2010

Resumen de mi primera semana como parada

¿Resultado? La administración es una mierda, básicamente. Paso a explicarme.

El viernes pasado, coincidiendo con el fin de mes, me quedé en el paro. Tenía aún dos días de vacaciones, así que hasta el miércoles no podía arreglar los papeles. El lunes y el martes, que yo me prometía muy felices, fueron un infierno con el montador de mi cocina en casa hasta las tantas de la tarde... Pero al final, el martes la dejó montada.

El miércoles madrugué, como buena niña, y aparecí en la oficina del Inem (que ya no se llama Inem), a las 8:45. Abren a las 9.00, pero ya había una cola impresionante de gente. A las 9.20 consigo entrar y me dicen que no, que a pesar de vivir a dos calles de distancia, mi código postal no pertenece a esa oficina y que tengo que irme a otra que está a media hora en autobús. Yo flipaba... pero ¡que vivo a dos calles! Da igual...

Cojo el bus, me planto en la oficina en cuestión, 10.20 de la mañana. Pues ah, sorpresa. A esa hora tan tardía (sic) ya no dan números para nuevas prestaciones, quedan unos 8 o 9 por repartir y una cola de unas 50 personas... Pues va a ser que me piro a mi casa.

Total, día perdido de forma absoluta.

El jueves lo mandé todo a la mierda y me puse a estudiar, pasaba de madrugar... eso implica levantarse a las 10.00 y a recoger la casa y estudiar, que vamos, tampoco es estar tirada en el sofá.

Pero es que lo de hoy ya no tiene nombre... Me he levantado a las 6.50, a las 7.45 he salido de casa, llegando a la oficina del Inem a las 8.10. Pues la cola ya era de unos 10 metros... Cuando me han dado el numerito al fin, he visto esto:



Sí, esa imagen es real... brutal. Casi tres horas de espera... y son terriblemente puntuales, ¿eh? Me han atendido a esa hora...

Cuando entrego todos los papeles resulta que necesito también decir en qué quiero trabajar, así que tengo que coger otro número. Lo cojo, y... ¡tachán! 70 números faltaban... Menos mal que un tío, desesperado, se ha largado y me ha dado el suyo, con lo que me he ahorrado 30 personas...

A las 13.15 salía del Inem, con todos los papeles arreglados, teniendo que ir en Noviembre a sellar. Me meto en el bus para ir al centro a comprar las entradas del conciertazo de Goldfrapp (único capricho que me voy a permitir de aquí a septiembre), y me suena el movil (casi sin batería, del aburrimiento...). Que son los del paro, que resulta que no trabajan con Openbank y necesitan otra cuenta para hacerme los ingresos. Así que si eso, eh mona, te pasas el lunes por aquí a eso de las 11.00 y nos das otro número. Pero... ¿no os lo puedo dar por teléfono? Va a ser que no, encanto, porque necesitamos que firmes. Ok, vale, el lunes me paso (y ya si eso, me cago en todos vuestros muertos).

Así que el lunes me toca madrugar, abrir una cuenta en el Santander para la dichosa prestación de los cojones, y luego ir a la oficina para darles el número...

Odio hacer papeleo, lo odio, con toda mi alma U_U.

Y ahora, me voy a dormir la siesta, que Nikepor no para de maullarme para que le de mimitos :)

06 julio, 2010

Millenium

Hace un par de días he terminado de leer esta trilogía, de la que tanto se ha hablado y de la que hasta películas se han hecho, a pesar de que la serie estaba sin terminar hasta hace bien poquito. Y la impresión general ha sido buena. No maravillosa, pero buena. Intentaré no hacer spoiler de ningún tipo, pero no prometo nada. Si no te la has leído y no quieres que te desvele nada, mejor no sigas leyendo.

Bueno, ese párrafo lo escribí hace varios días. Ahora han pasado unos cuantos más y la verdad es que el buen regusto que me dejó el libro se va diluyendo para ir apareciendo la sensación de mediocridad. Sigue estando bien, pero... es increíble lo rápido que se olvida.

El otro día intenté ver las películas. A los 40 minutos de la primera, lo dejé. Son peores que telefilmes de sobremesa de esos que ponen en Antena3... así que me ceñiré a los libros. Pero la verdad, es que tampoco tengo mucho que contar.

El primero es el que más me ha gustado. Cuenta una historia, de principio a fin. Cuando lees los otros dos te queda claro que el primero es la excusa para que cojas cariño a los personajes. Y lo siento, no puedo coger cariño a Lisbeth Salander,  me cae como una patada en el culo. Pero es que el periodista listillo estupendo me cae aún peor... y la compañera de éste, amante o lo que carajo sea... es aún peor.

Los personajes son ultra maniqueos, todos buenísimos o malísimos, sin gota de profundidad.  Vale que cuando te acostumbras a leer cosas como el Señor, Dune o CdHyF, novelas de personajes sin duda, el resto se te queda un poco corto. Pero joder, que no todos somos increíblemente buenos en todas las ocasiones o terriblemente malos hagamos lo que hagamos...

Pero la historia es curiosa. Y te lees las chorrocientas páginas de las tres novelas en una sentada. Es curioso leer novela europea, algo que no se suele hacer muy a menudo, y mucho menos sueca... cosa normal, los nombres de los lugares y de las personas son terribles U_U. Soy incapaz de pronunciar ninguno de ellos...

Pero vamos, que si este hombre es lo mejor que ha parido Suecia en cuanto a letras impresas, es normal que no nos llegue mucho más. Ya digo, no están mal... como primeros escritos de un novelista principiante. Teniendo en cuenta que el pavo está criando malvas... poco más va a poder mejorar.

Lo recomiendo como lectura de playa, relajada, fresquita, rápida, de terminar y olvidar. O libro intermedio entre dos tochos densos y decentes, de esos que te dejan sin aliento. Pero poco más, ni va a cambiar la vida de nadie, ni va a dejar una marca imborrable...

Después de Millenium he leído dos de Marco Didio Falco, mi detective romano favorito. Y ahora, al fin, he encontrado ganas para comenzar El Asedio. A Pérez Reverte hay que cogerle con fueza, no vale pillar el primer libro que encuentres y leer. Hay que disponer del tiempo y el ánimo adecuado para disfrutarlo despacito, bebiendo cada palabra colocada exactamente en su lugar, disfrutando al máximo de cada línea perfectamente engrasada... Ya os contaré cuando lo acabe. Por ahora, pinta muy bien.

P.d.: No tengo ganas de escribir >_<

02 junio, 2010

Es extraño mirarse al espejo y no reconocerse, contemplar a una completa desconocida. Buscar y rebuscar las líneas conocidas, los colores, y ver que todo es igual, pero nada es como siempre. Comprobar como todo ha dejado de estar en su lugar, donde siempre estuvo, y aunque parece seguir ahí, el ojo experto, la mirada concienzuda, descubre que no es así. Que sólo es un engaño, un enigma, una mentira.

Nada es igual, nada puede serlo. Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. E incluso, no es el mismo río mientras estamos sumergidos en él. Pero un día te levantas esperando encontrar esas cosas que siempre han estado ahí, aunque sabes que no es del todo así, y no están. Y no sabes qué hacer, no sabes si te gusta o no el nuevo orden. Da miedo, alegría, miedo, esperanza, miedo, orgullo, mucho miedo.

Y cierras los ojos esperando que al abrirlos todo haya sido un sueño. Porque el abismo se abre a nuestros pies y no sabes qué habrá después. Puede ser bueno, pero un click en tu cabeza dice que no lo será, que nunca nada bueno puede pasar, o que si sucede, será inmediatamente seguido de una catástrofe que haga que no merezca la pena. Y temes, y quieres volver a tu otro yo, ese que aún sientes real. Ese que nunca lo fue. Y descubres, en un destello de total cordura, de absoluta clarividencia, que las cosas nunca volverán a ser como eran.
Para bien o para mal estás condenado, no hay salida. Y sonríes, tratando de encontrar en ese gesto algo familiar, las arrugas en los ojos, los dientes, los pómulos. Y es sútil, parece que todo está bien, pero no es así. Y vuelven a aparecer las diferencias. Es como un cuadro trampa, de esos de qué ves aquí, una vieja o una jovencita. Una vez que descubres las marcas, los signos, las evidencias del cambio, es imposible volver a ignorarlas. Se quedan, se establecen en tu espejo y resurjen cada vez que te asomas a él, haciéndote incapaz de controlar la imagen que te devuelve.

Y sólo quedan dos salidas. Llorar por lo que fue, o asumir que todo cambia. Memento mori. Y ahí vuelven las dudas. Así que despacio, lentamente, sin que nadie lo note, decides que vas a hacer tuyos los cambios, que los vas a convertir en tradición, en tu nuevo yo. Así, tal vez, nadie más los note. Esperas hacer pasar por verdad esa nueva realidad, mentir, engañar, esconder.

Y un día... nada. Desaparece. Y sólo quedas tú a ese lado del espejo. Vacío, real, lo que eres, lo que siempre has sido. Y lloras, desconsolado.