30 octubre, 2007

Hay días...

Hay días en que hablas con alguien que no te conoce demasiado, intentas hacerle ver ciertas cosas, intentas que tus actos parezcan al menos lógicos, que sepan que detrás de ellos hay una mínima reflexión... no es algo que tenga importancia, ni siquiera te interesa saber lo que esa persona diga de tí, ni siquiera te interesa en lo más mínimo lo que opine de tí, ni si es bueno o malo. Pero por un motivo u otro, algunas palabras nos hacen reflexionar.

¿Es esa la imagen que tiene la gente de mí? ¿Es esa la imagen que me gano a pulso con ciertos comportamientos? Como digo, esa persona quizá es la que menos te importa en el mundo, y sus opiniones más aún, pero precisamente por eso algo se mueve dentro, algo que nos hace pensar y replantearnos ciertas cosas.

Hay días en que sencillamente cualquier cosa nos hace vernos como un monstruo ante el espejo, como un Dorian Grey post-moderno... Pero ese mismo día se puede convertir en una sorpresa y en un motivo de alegría.

Parece que en la partida de dados de los dioses hoy me tocaba ganar. Quizá en el momento en que más necesitaba unas palabras amables, o un gesto de cariño, he recibido una lluvia de ellos, de las gentes más diversas y sin ninguna conexión o motivo especial, lo que lo hace aún más importante.

Empezando por la feria de las vanidades, una compañera de clase genial, Ruth, super divertida, que hacía tiempo que no me veía, me ha "criticado" mi corte de pelo, porque dice que le encanta mi look habitual, con el pelo rizado y largo, como una venus de Boticelli (¿he dicho que está loca? :P). Que tengo un color precioso y un rizo increible. Sí, es una gilipollez, pero hay días en que lo único que necesitamos es que nos suban un poquitito el ego, y además, que lo hagan justo con tus puntos débiles. Todos tenemos puntos fuertes y otros no tan fuertes, y el aspecto nunca ha sido un motivo de ego para mí. No tengo un cuerpo 10, visto ropa normalita, más cómoda que bonita, y se podría decir que mi look es un desastre. Y que sea precisamente en esa parecela a la que no doy importancia donde te alaben justo el día que tienes el ánimo algo bajo... es un estupendo chute de positividad. Ya estoy segura de mis méritos, pero además, toma esto de regalo ^^.

Pero la cosa no ha quedado ahí. A mitad de tarde Paqui, ese encanto de mujer que vive en otro mundo de lo despistada que es, me ha dado un sobre, en el que pone expresamente que no debo abrirlo hasta diciembre. También pone: "Si los sueños se hicieran realidad, con esto podrías llevar a cabo algunos que tú tengas". Supongo que será un décimo de lotería, o una participación, en fin, hasta diciembre no lo sabré (debe ser la primera vez que consigo esperar para abrir algo :P, y eso suponiendo que lo consiga, jajajajajaja). Pero lo que sea, carece de importancia. Lo importante es el gesto, el agradecimiento por ayudas y detalles a las que yo no les doy importancia, y que, en todo caso, a mí también me hace sentir bien ayudando a los demás (sobre mi concepción del egoísmo hablaré en otro momento).

Y ya, para rematar la noche, he venido en coche con Paloma, otra compañera, que me deja a 5 paradas en metro de mi casa y así me ahorro el tren y el tener que volver sola a casa. Cuando me ha dejado en la boca del metro, me ha hecho una encerrona. Me ha dicho que como sabe que voy a hacer mi trabajo de Barroco sobre Caravaggio, que ella tenía un libro y me lo ha traído, a ver si me valía. He visto el libro y lo he flipado, porque tiene unas imágenes estupendas y es precioso. Cuando le he dicho que no lo tenía y que muchísimas gracias, me ha contestado: "Me alegro, porque es un regalo para tí". A mí pregunta de por qué (ñoña total, y casi con lágrimas en los ojos, que para estas cosas soy muy idiota...), me ha contestado: "Porque nos ayudas en todo lo que puedes, porque te portas genial y te molestas muchísimo en echarnos una mano. Vamos, porque te lo mereces".

Ante esto, sólo puedo tener clara una cosa. Las opiniones de cuatro gilipollas cortitos de mente que ni siquiera se molestan en tratar de entender por qué haces las cosas, y que son como borregos adoctrinados que en cuanto les sacas de las cuatro verdades que les han inculcado son incapaces de pensar por sí mismos; las opiniones de estos personajuchos, decía, no tienen ninguna validez. Lo triste es que esto que normalmente tengo tan claro, a veces se me olvida. Por suerte hoy me lo han grabado a fuego. La gente que me conoce tiene detallazos conmigo... tan mala no seré ¿no? ;).

P.D.: Abstenerse comentarios en el blog diciendo lo buena persona que soy, que ya he salido del bache filosófico en el que me encontraba y esos halagos sólo van a servir para que se me suba aún más a la cabeza, y para que mi ya enorme ego acabe por explotar :P.

2 comentarios:

Parmenio dijo...

Pues que no se te vuelva a olvidar !!!!!

Por cierto, te había dicho alguna vez lo buena persona que eres? xDDD :P

Utena dijo...

Dorian Gray