12 mayo, 2008

Tan rápido y tan lento

Estos días ha hecho un año, concretamente la noche del viernes al sábado. Ya ha pasado un año, y aún no me lo creo. Han sido los doce meses más rápidos de mi vida. Echo la vista atrás y me parece que fue ayer, y lo que es peor, me siento como ayer. No me permito llorar, ni me permito caer en la desesperación, pero la verdad es que lloro, porque hace un año. Y no ha pasado un sólo día sin que me acuerde, sin que piense. Y los recuerdos son cada vez más borrosos, más dulces, menos amargos de lo que en realidad eran, porque sé que lo eran, pero no lo recuerdo.

Echo la vista atrás y sólo veo un velo de niebla, una anestesia que me sedó. No ha pasado un año, es imposible, no tengo recuerdos para llenar un año... Pero sí que ha pasado, el calendario no miente.

Nunca te das cuenta de lo que realmente pasas hasta que lo miras con la perspectiva que da el tiempo. En el momento te sientes bien, extrañamente bien, excesivamente bien. Todo el mundo te da palmaditas en la espalda y ensalza lo bien lo que llevas, lo bien que lo estás superando. Pero no es verdad. No sé si la culpa es mía por tener una máscara de puta madre, o la culpa es de la gente por no mirar más allá. Pero ahora sé que no estaba bien. Estaba anestesiada, en shock, abrazada por el velo protector, pero eso no significa que estés bien. Que hables fríamente sobre el tema no significa que no duela. Que mientes de pasada algunas referencias sin darle mayor importancia no quiere decir que no la tengan. Que no haya sido capaz de escribir esta entrada hasta dos días después es sintomático, así como estar haciendo trabajos como loca. No quiero pensar, no quiero sentir, quiero volver a mi anestesia. Temo que la perspectiva me revele un nuevo golpe, menos directo pero más difícil de asumir. La realidad, un año después. No ha vuelto, nada era mentira, la vida continúa. Y esa es la cruel realidad que ningna anestesia o velo puede cubrir, que el sol saldrá de nuevo mañana, pase lo que pase.

Hace un año, y la vida sigue. Tengo el hotel reservado para mi cumpleaños, los billetes comprados para Octubre, las deudas pagadas... pero nada de eso importa. O quizá importa demasiado, quizá sea lo único que importe, porque si echo la vista atrás no se si podré volver a mirar hacia delante.

Hace un año que ya no está, y ahora queda lo peor de todo. Asumirlo de una puta vez. No quiero.

2 comentarios:

Ficticio dijo...

Ánimos, yo te apoyo en ello :-)

Algunos tbm lo pasamos mal

Imagina un viaje a japón que divertido sería, jeje

Arwen_mge dijo...

No necesito imaginarlo, jejejeje. Si todo va bien, en unos meses podré vivirlo ;).

Gracias por los ánimos ;).