01 febrero, 2009

La música clásica y yo

Desde siempre he sido una apasionada de la música, creo que desde que tenía 2 o 3 años y mi hermano mayor me regalo los discos de vinilo de Ulises 31 y Dartacán y los tres Mosqueperros. Pedía constantemente que me los pusieran y al final, un poco más crecidita, aprendí a ponerlos yo, a pasar de 45 a 33 rpm y viceversa. Luego vinieron los Hombres G en casa de mis tíos, Mecano (soy capaz de cantar de memoria cualquier canción, cualquiera, de estos dos grupos), Duncan Dhu, Depeche Mode...

A los 11 años descubrí la música en inglés, gracias a Bon Jovi. Tras pasarme todo un verano escuchando esa música en vacaciones gracias a una prima mía, me empecé a aficionar a escuchar cosas en inglés, sin entender ni papa, por supuesto :P.

Y así, hasta ahora. Escuchando un poco de todo, pidiendo a la gente recomendaciones cada vez más bizarras, jajajaja, tratando de descubrir cosas nuevas, o cosas antiguas, da igual, pero que merecieran la pena.

Pero siempre he tenido una asignatura pendiente, la Música Clásica, entendida como todo aquello que se hace antes de los años 50 del siglo XX. Antes de Elvis, de las Suprems y todo lo demás. Nunca me ha gustado la música clásica, era aburrida, pesada, nadie cantaba... Alguien una vez me dijo que la Música Clásica sólo empezaba a gustar cuando eras mayor, porque habías pasado por distintas experiencias y esa música hablaba directamente a tu corazón. Sólo podías enteder un Requiem cuando habías perdido a alguien cercano. Creo que tiene razón.

Desde hace un tiempo, y gracias a unos amigos músicos, me he ido acercando un poquito a la música clásica. Nada serio, no nos vayamos a engañar. Pero me encanta escucharlos. Me fascina el sonido de su piano, su violín y su voz, y soy capaz de tragarme misas enteras sólo para escucharlos a ellos. Pero una cosa es que te guste lo que escuchas y otra que tengas la más mínima idea de lo que estás escuchando...

Y esa mínima idea ha llegado gracias a mi carrera. En Historia del Arte hay dos asignaturas, Historia de la Música I (hasta Bach), e Historia de la Música II (desde Bach). Yo por ahora sólo he cursado la primera, pero tengo que reconocer que me he enganchado. No es lo mismo escuchar algo y no tener ni idea que entender por qué se hacía así en un determinado momento de la historia y saber el peso específico de esa obra. Saber, por ejemplo, qué significó el paso de la monodía del canto gregoriano a la polifonía de la Baja Edad Media, o porqué se escribían villancicos como los de Juan de la Encina... O saber qué carajo es un colchón armónico y para qué se utiliza. Todo esto da un fondo a la música que antes no tenía, y me ha hecho enamorarme de ciertas cosas.

Aún soy una novata, y me queda muchísimo por descubrir. Pero lo importante, lo realmente importante, es que ahora tengo ganas de descubrirlo, de ir más allá que el Adagio de Albinoni que era la única pieza que realmente me llegaba al corazón. De saber que hay más cosas aparte de Bach y sus fugas (que me encantan)... Ahora sí que puedo decir que amo la música :)

2 comentarios:

Dumorix dijo...

Confieso que antes de ser rockero-heavy me encantaba la música clásica. En ese aspecto yo he seguído el camino inverso :p

Bueno, no toda. Era (y creo que soy) un apasionado de Beethoven. Tampoco entiendo ni papa de música clásica pero la fuerza que le ponía este hombre y que se ve en la melodía por muy ignorante que seas, ufff... me apasionaba.

Mafalda dijo...

Oy comamos y bevamos, y cantemos y holgueeeeemos, que mañaaaana ayunaremos.

Cómo me gustan esas cantinelas, copón. Ya sabes que una de mis pasiones secretas son los coros. Así que cuando gustes, hablamos de cosas serias ;)