09 diciembre, 2006

Primer (primer) día de facultad

Y llegamos a los primeros días de facultad, con 18 recién cumplidos y la ilusión intacta por comenzar la carrera de Derecho, con vocación y todo. Ni qué decir tiene que esa ilusión se fue esfumando con los años, y ahora sólo queda un tenue interés.



Aquí estamos casi todos lo sque nos íbamos juntos por aquella época. La verdad es que la división es dos mesas es muy gráfica, jejeje, porque las que estamos en una mesa no aguantábamos a las otras. Aquellas estaban en la carrera para pescar marido, eran pijas, presumidas y la mayoría, tontas del bote. Alguna había más lista, de esas que tienen frases como "Si un tío no me lleva a casa en coche por la noche, porque no tiene coche, que se olvide ya de mí". Vamos, unas joyitas.
Hace poco vi a una en el tren, cuando iba a la facultad. Vestía como toda una abogada, traje de chaqueta, zapatos de taconazo, bolso de marca... Y yo iba con mis vaqueros, mi mochila y mi raída chaqueta de cuero. En fin, volví a pensar en las vueltas de la vida, pero no la envidié ni un poco, cosa sorprendente. Eso era precisamente lo que yo quería ser hace unos años. Ahora la miré objetiva y fríamente. No, no es eso lo que quiero ser ahora. No tengo muy claro qué quiero ser (informática, historiadora, abogada...), pero ahora tengo claro que eso no.
Pero bueno, a parte de eso, aquella época fue maravillosa. Salí de mi mutismo o casi autismo para encontrarme con amigos. Empecé a vestir de otros colores que no eran el negro, me socialicé, conocí a gente maravillosa, en resumen, empecé a vivir. Tenía la sensación de salir de una cueva. Esos días en la facultad, quedándonos a comer sin ningún motivo (ir a clase nunca fue importante, jajajajaja), sólo para estar todos juntos en el cesped o en la cafetería, para charlar, reír, ligar (que de todo hubo)... En fin, unos momentos mágicos.



Esta otra foto es un poco anterior, o casi de la misma época. Estamos en el Campo de las Naciones, la mayor parte del grupo que nos llevábamos bien. No mantengo el contacto con ninguno de los que salen en la foto, es la constante de mi vida. Sólo los he visto desde que tomamos caminos diferentes, y sólo a un par de ellos, en los funerales de los padres de Pako y Jesús. No es un buen sitio, pero me temo que es lo único que nos queda. Acudir, porque nobleza obliga, a actos desagradables, sólo en memoria y tributo de una relación, muerta hace tiempo, pero que fue genial, maravillosa.
Aquí sale mi mejor amigo de esa época, Pako, a la derecha y de rojo. Con él es con quien mantengo peor relación. Cosas de la vida, él me pedía algo que yo no podía darle, y decidió que no valía la pena. Aún hay días en que pienso que esa relación se puede arreglar, que podemos volver a ser amigos. Pero son sólo sueños locos, o tal vez no. Hay veces que necesito a mis amigos, a esos amigos que ya no están. Y veo que estoy sola.

1 comentario:

Paula dijo...

Me agrada recordar que estas fotos las vi contigo en tu casa...