11 agosto, 2008

Vuelta a casa

De forma temporal, por tres semanas por ahora, he vuelto a casa, y entiéndase por casa la sede de mi trabajo habitual. Hay que ver, que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Mi curro es un coñazo, pero hay sedes y sedes, y donde estoy yo habitualmente es la reina, el bomboncito, la joya de la corona... Tengo un despacho para mí (y mi compañera), dos ordenadores, impresora, internet, teléfono... Vamos, un lujo.

Hoy he pasado la mañana escuchando la radio, estudiando, leyendo y navegando por internet, sin jefes fachas y machistas que se dediquen a menospreciarme, sin el compañero trepa que sólo hace comentarios estúpidos, o sin poder abrir casi ninguna página de internet porque está todo el mundo mirando... Y lo peor de todo es que tendré que volver a ese infierno. Y rezando para que no sea peor y decidan que soy una buena grabadora de datos, porque ahí, ahí sí que la lío... Mucho tiempo me ha costado dejar de ser grabadora como para que ahora me vuelva a tocar pringar porque a un asqueroso jefazo se le ponga en la punta que prefiere a una señorita trabajando en su despacho que hacerlo él... Claro, como les sale gratis...

Pero bueno, tampoco me quejaré, que ahora me esperan tres semanitas de "descanso". Y además, este finde podré por fin poner en uso mi super nena. Ya tengo los permisos de la catedral y de San Marcos, he hablado incluso con el ayudante del Deán de la catedral (a mí eso, qué queréis que os diga, como que me impone mogollón...) y la verdad, es que estoy muy ilusionada con mi trabajo. Espero cubrir las espectativas que yo misma me impongo (y las que tiene Collar, que sé que las tiene y esas son más jodidas de satisfacer).

1 comentario:

amor y libertad dijo...

qué interesante esto que cuentas al final, y qué curiosidad

bs