15 julio, 2008

Y Buda se paseó por Asturias...

Vaaaaale, tengo que reconocerlo, me he reconciliado con Asturias. No es mi lugar favorito, pero al menos, no hay quejas de este viaje, todo salió a pedir de boca ^_^.

Comenzamos el recorrido el jueves tarde. Compra de bocatas, del agua, intentos fallidos de aparcar mi coche, y al fin, al filo de las 19:00, nos ponemos en marcha. Típico atasquillo en Las Rozas y Villalba, pero el resto del viaje, genial. A las 00:00 más o menos estábamos llegando ya al hotel. Dejamos las maletas y nos fuimos a aparcar el coche y a dar una vuelta por el paseo marítimo, fumar un cigarrito tranquilos y disfrutar del sonido del mar.


De lo que no disfrutamos mucho fue de los gritos de las jodidas gaviotas... Tenían que estar en celo o algo porque, madre de dios, qué gritos, qué escandalera... Entre eso y el "Asturias patria querida" de los borrachuzos, la primera noche no fue mucho de descanso. Eso sí, la temperatura, genial, lo poco que dormimos lo hicimos de maravilla.

El viernes amaneció muy nublado, y con el mar absolutamente en calma... Parecía coña, ni una ola, el Cantábrico como una balsita de aceite... Aprovechamos la mañana para hacer turismo cultureta, visitando la Iglesia de San Pedro, a orillas del mar, y las termas romanas que hace poco restauraron debajo de la plaza. Después nos pusimos a caminar dando toda la vuelta por la playa, recorriendo un precioso parque en el que hay una obra de chillida.

Iglesia de San Pedro, en Gijón

Elogio del horizonte, Chillida. Cerro de Santa Catalina, Gijón

Tras la tremenda caminata (qué queréis, una es vaga y no anda mucho, estaba destruída), llegamos a la zona donde se estaba montando la Semana Negra. Todo estaba chapadísimo y teníamos la impresión, al menos yo, de estar caminando por donde no debíamos :P. Comimos en un restaurante del paseo, quedando absolutamente satisfechos... Y tras esto, la mayor tradición al estilo pies negros... Sólo os diré que en la playa de Poniente hay unos bancos largos y anchos de madera estupendos, y que estábamos luchando contra la digestión... De lo que pasó en la siguiente hora y algo, os podéis hacer una idea (en realidad no, pero lo que pasa en Asturias, se queda en Asturias :P, y sobre todo, los folletos del viaje y los viejos números de teléfono olvidados pueden marcar una gran diferencia :P).

Tras este descansito, por fin abrió oficialmente sus puertas la Semana Negra de Gijón, y nosotros nos lanzamos a un frenesí comprador de los que hacen época. Me compré 5 libros de artistas, dos de la colección Byblos, uno sobre un arquitecto, y La Cartuja de Parma, de Stendhal. Pero sobre todo me compré un libro de Miguel Ángel, grande, y con unas imágenes a doble página que me hicieron palidecer... y barato a más no poder :). También me compré una chapa de la República, y como la tía del stand era una rancia, una maleducada y pasó totalmente de mí, le mangué otra, más que nada por joder, porque no sé qué coño hice con la chapa que no la encuentro Y_Y.


Después de esto, de vuelta al hotel, descansar un ratejo y salimos a cenar. Acabamos en una sidrería cenando pescaíto y bebiendo sidra, que era a lo que habíamos ido, en definitiva :P. Durante el ágape (toma palabra fisna) cayeron unas 7 botellitas "nada más"... Qué rica está la sidriña, coñe... Cuando estábamos terminando nos llamó un amigo que vive en Gijón, así que pagamos y nos reunimos con él.

Bueno, es un amigo pero hay que decir que era la primera vez que nos veíamos ^_^. Cosas de estas de las relaciones online. No está pasando un buen momento personal y necesitaba algo de juerguecilla, así que nos fuimos a tomar otras sidriñas... Después de las dos primeras botellas nos dimos cuenta de que ya eran las 00:00, así que oficialmente era mi cumple :). ¡¡Eso había que celebrarlo con más sidra!! Tras otras dos botellicas de celebración nos fuimos a un bar de tranqui a tomar unas cervezas, y después a un local que prometía música electrónica pero que acabó con una remezcla chunga de Amy y su "no, no, no!"

Llevábamos todo el día andando como cabrones, y habíamos "madrugado" (el buffet libre del hotel era hasta las 10, así que a las 9 teníamos que bajar a desayunar), así que estábamos destruídos totalmente. A eso de las 2 y algo, casi las 3 nos retiramos al hotel más cansados que otra cosa... excepto estos dos mangurrianes que nos acompañaban, que llevaban una bonita casi melopea, un puntillo salao :P.

El sábado era el día grande. ¿Por qué? Coño, no estáis nada atentos, ¿eh? Si ya lo he dicho, porque era MI CUMPLE. Como me deprime horrores esto de envejecer, como ya expliqué, pues la idea era celebrarlo a lo grande... Y vaya si fue grande!!!!

Aquí es donde aparece Buda, pero primero tengo que explicar algo. El viernes en la siesta de pies negros vimos que en el programa de la Semana Negra sólo aparecía George R. R. Martin el domingo a partir de las 20:00 de la noche... Eso nos dejó un poco chafados, aunque ninguno quisimos reconocerlo abiertamente. Pero significaba que la principal excusa del viaje no íbamos a poderla llevar a cabo... Si queríamos llegar a Madrid el domingo a una hora prudencial no podíamos salir muy tarde, así que nos parecía imposible quedarnos para ver al escritor... Pero Buda se dedicó a jugar con nuestro destino todo el sábado (lo de Buda lo explicaré en otro momento).

Comenzó el día tempranito para bajar a desayunar. A las 11 había un especial de juegos de rol en la semana negra y la idea era que mientras Mario y Dumo iban junto con Dani, Edu y yo nos quedábamos haciendo la re-siesta en el hotel, para ser personas por la noche. Pero cuando bajamos a desayunar, se cambiaron todos los planes. Nadie se quería quedar durmiendo y para quedarme sola y además, en mi cumpleaños, como que no. Así que me aventuré a eso de los juegos de rol, sabiendo que iba a ser una mierda y que me iba a arrepentir todo el día de no haber dormido... ilusa de mí.

Bajamos a desayunar, como decía, y nos fuimos de compras. El día que llegamos habíamos visto una tienda con unas camisetas chulísimas, super frikis :P. Había de todo, de pelis, de grupos de música... de todo. Así que el sábado aprovechamos un ratito que nos quedaba para ir a comprar. Nos gustaban todas, es increíble, pero los problemas con las tallas y el hecho de no poder dejarnos el sueldo entero allí hizo que nos lleváramos "sólo" unas pocas, en mi caso, cuatro :P. Además, hasta hicimos un regalo a Dumo, porque encontramos SU camiseta... Lo que pasa es que es un maleducado y no se la quiere poner... Sólo decir que hay testimonio gráfico del susodicho con la camiseta, y aún estoy pensando en el chantaje que le puedo hacer si no quiere verla publicada, jejejejeje.

Tras las compras, subimos al hotel a cambiarnos, y cuando ya estábamos listos, Edu y Dumo nos llamaron a su habitación. Allí me esperaba mi regalito. ¡¡Yupi, regalito!! ^_^. Eran los dos primeros libros de la serie de Marco Didio Falco, el detective rock'an... espera, no, el detective romano!!! Si no los habéis leído, los recomiendo, el tío es un jachondo de lo mejor :). Qué feliz que iba yo con mis libritos ^_^.


Dejándolos a buen recaudo en la habitación nos fuimos a la playa. Caía la de dios es Cristo y sólo yo llevaba paraguas, aunque tampoco me sirvió de mucho... Cuando llegamos a la Carpa del Encuentro (la más grande donde se celebraban los eventos), estábamos calados, aunque algunos más que otros :P. Había allí poquísima gente y sólo dos partidas más o menos en marcha, una del juego de rol y otra de tablero de "Juego de Tronos". Resulta que era algo temático en relación a la visita de Martin, y que eran cuatro pringaos. La fauna que pululaba por allí cumplió todas mis peores espectativas, nerds, geeks, frikis de lo peor, y una rubia gilipollas que se nos acercó y nos preguntó si no nos animábamos a jugar al juego de tablero, porque el otro "es un poquito más difícil porque es de rol". No sé cómo exactamente, pero salimos de allí escopetados y sin partirle la cara a la rubia... fue todo un esfuerzo :P.

En eso llegó Dani, y nos dijo que nos llevaba al hotel y tal. Apenas llovía ya y estábamos haciendo planes para pasar la tarde en Oviedo para aprovechar el día y demás. Teniendo en cuenta que era mi cumple y que se presentaba gris gris, yo ya estaba por cortarme las venas... Mientras estamos pensando qué hacer, si Oviedo o no, si coche o no, Edu va y nos dice: "Oye, ¿no os recuerda a nadie ese que se acaba de bajar del taxi?"

O_O


O_O


O_O

Así nos quedamos cuando de repente un abuelito de Heidi, gordo como un barril se da la vuelta y nos mira, pudiendo comprobar que efectivamente, se trataba de George R.R. Martin, sin gorra de marinero y a escasos 5 metros de nosotros. Nadie en la calle a nuestro alrededor... Así que sin la más mínima vergüenza comencé mi modo psicópata:

- "¡Mister Martin! ¡Mister Martin! ¡Please! ¡Only a second!" Y ahí iba yo, trotando levemente por la calle, con un cuaderno de Ágata Ruiz de la Prada fucsia con un corazón de lunares verdes, mientras Martin intentaba darse a la fuga discretamente. Afortunadamente, su masa corporal jugó a mí favor y pude alcanzarle antes de que huyera... Me firmó el cuaderno muy amablemente mientras su acompañante nos informaba de que, como tenía un buen rato libre, habían decidido que extraoficialmente iba a pasar la mañana firmando libros en la carpa del Encuentro.

Lo flipamos, completamente. Si no hubiera sido por Edu que no quería quedarse a dormir, por la lluvia que nos hizo refugiarnos en la carpa más tiempo del pensado, por la rubia estúpida que nos hizo salir escopetados en el momento justo, y por Dani, que tenía aparcado el coche al otro lado de nuestra ruta normal de marcha... ¡no le habríamos visto! Aquí es donde entra Buda. Está claro, él ha movido los hilos para que todas estas coincidencias se den :), y además, le gusta jugar con la lluvia, al jodío...

Pues nada, Dani nos llevó al hotel y recogimos nuestros libros para ser firmados. Nos volvimos a presentar en la Carpa (menos mal que el hotel estaba a 10 minutos de la feria) y había una pequeña cola. Podía firmar dos libros por persona, así que cuando llegó mi turno, le presenté mi Festín de Cuervos (primera edición ¡Por fin!), y el libro de ilustraciones. Él me recibió con una sonora carcajada ante mi camiseta de Han Solo ("Solo, ah? Ja ja"), con un "This book is very beautiful" ante el de ilustraciones, y un "Of course" cuando le pregunté si me podía hacer una foto con él... Encantador, sin duda. Tenía papelitos para que escribiéramos nuestros nombres y podernos dedicar cada libro. En el mío pone "To Marga. All good wishes" ^_^.


Después sucedió algo que... bueno, merece un post aparte, así que no diré absolutamente nada. Sólo que fue el tema del día, consiguió que a Edu casi le de una embolia de lo rojo que se puso, y creo que también hará que Martin no olvide Gijón en muuuucho tiempo :P.

Después de reunirnos de nuevo con Dani, nos fuimos a comer a un restaurante muy chic, a celebrar mi cumple. Comimos genial, un poquito de todo, y salimos completamente redondos ^_^. Tras eso, y con el objetivo principal del viaje cumplido (In Martin we trust!), nos dimos el merecido descanso del guerrero... una siestaza hasta las 20:00 de la tarde, jejejejeje. ¡¡Lo conseguí!! ¡¡Dormí!! :P. Cuando nos despertamos nos hicimos personas, y marchamos de nuevo a la playa, porque había aún un regalito más, esta vez por parte de la misma Semana Negra... Nosotros no teníamos ni idea, pero esa noche tocaba en la playa... ¡¡Avalanch!! :D. Así que allí nos fuimos, después de un heladito, a disfrutar del concierto :).

Llegamos y ya había empezado, pero la verdad es que genial. Lo peor, el cantante, que es mediocre y no llega a entonar nada de forma decente, preocupado más por sus posturitas marca paquete y marca biceps... Lo mejor, todo lo demás. El sonido era excelente, el resto del grupo genial, estábamos en la playita, al aire libre, con vientecito, sin agobios... Vamos, un lujo. Hicieron un concierto de más de dos horas, se gustaron, estaban encantados, tanto que no querían acabar. Tuvieron que poner la música a tope de las carpas cercanas para que se dieran por aludidos y se bajaran del escenario :P.

Tras un increíble bocata de chorizo criollo en pan gallego y unos minis de birra, salimos de juerga por la ciudad. Primero, una cervecería, luego un local que estaba a petar, y finalmente otro sitio donde nos tomamos unas cervezas en la calle porque todo estaba imposible. Resultado, a las 4 más o menos, a la cama y fin del día de cumpleaños más completo y especial imaginable :). Todo había salido a pedir de boca, nada había fallado, el día se fue encadenando lentamente y discurriendo de forma absolutamente genial. ¡Gracias, Buda!

El domingo bajamos a desayunar medio zombies, y luego nos fuimos con Dani al re-desayuno, para despedirnos. Luego las maletas al coche, las últimas compras, y de camino a Oviedo. El plan cultureta seguía adelante, con la firme idea de ver Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Cuando llegamos, después de perdernos, hacía un sol de justicia y había bastante gente en Santa María... Cuando voy a subir a la puerta principal a leer un cartel por si ponía algo de visitas guiadas, oigo la cerradura de la puerta y veo a la guía iniciando la visita O_O. No puede ser, Buda, ¿aún sigues ahí? ¡¡Gracias!!

Llegamos justo a tiempo para la última visita guiada del día, 3 euros por cabeza y te enseñan el interior de ambos lugares... Genial, la verdad. La guía seca como ella sola, pero muy competente. Una gran experiencia poder ver el interior después de tanto tiempo :). Disfruté como una enana sacando fotos de cada piedra labrada, de cada arco, de cada columna...

Santa María del Naranco

San Miguel de Lillo

Después subimos hasta la parte más alta del monte, donde se encuentra el Cristo al que yo conozco como "El Paisanu" según me dijo mi hermano hace tiempo. Para llegar hasta él hay que terminar el trayecto a pie, y mientras Edu fue el único valiente que se atrevió, los otros tres nos quedamos comiendo bollus preñaos en el aparcamiento, y disfrutando de la vista :). Media hora después regresó Edu muetto, y nos fuimos a comer a la parrilla Buenos Aires, un restaurante colgado de la falda del monte, con unas vistas increíbles, y una carnaza de lujo :P.



Nos pusimos como el quico, disfrutando sobre todo del queso a la brasa, excelente, y de los nuevos sistemas automatizados de escanciar la sidra :P. No es como el natural, pero darle al botoncito tiene su gracia, jejejejeje.


Tras la comida, me senté en la parte trasera del coche y lo siguiente que recuerdo es abrir un ojo a la altura de Benavente, dos horas después... Típico atasco de entrada a Madrid, y llegada a mi casa. Mario me llevó hasta la misma puerta, y acabó cansadísimo el pobre U_U. Nota mental, tengo que dejar de ser tan webona...

Me dejo muchísimas cosas, como el gorrito que regalaban los de Mahou y que todos lucimos en algún momento, o diferentes chistes y situaciones... Pero a grosso modo, ahí está, la crónica del finde de mi cumple y de mi reconciliación con Asturias gracias al buen rollo de Buda :).

3 comentarios:

MetalQ dijo...

Niña que casi me dejo los ojos leyendo, ay mi niña que no escribe!! xDDDDD

Pues me alegra muchísimo que se te haya quitado esa aversión a Asturias y te hayas reconciliado, yo no he ido nunca, pero espero poder visitar esa tierra algún día.

Un finde genial ah y FELICIDADES!!!!!

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Dumorix dijo...

¿camiseta? ¿qué camiseta? yo no recuerdo nada de ninguna camiseta :p

Arwen_mge dijo...

¿Ves como eres un maleducado? :P

Recuerda que hay pruebas!!! Y no podrás deshacerte de ellas!!!! :P